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FACTORING COLOMBIA

La Historia del FACTORING

La historia del Factoring, según diversos estudios sobre su origen, se remonta a hace más de 5.000 años, dentro de la cultura babilónica ✨. De igual forma, se han documentado prácticas similares en los establecimientos fenicios del Mediterráneo y entre los vendedores ambulantes del Imperio romano, quienes comerciaban productos manufacturados entre diversas regiones. Más adelante, los «comanditarios» de Venecia, Florencia y Génova financiaban y aseguraban operaciones comerciales realizadas por compatriotas que viajaban por negocios 🌍.

A pesar de estas referencias tempranas, existe consenso en que el Factoring como modelo estructurado comenzó a desarrollarse de manera significativa entre finales del siglo XIV y principios del siglo XV. Durante ese periodo, el comercio con las colonias experimentaba un crecimiento acelerado ⏫. Los productores locales, al buscar expandirse, comenzaron a contratar agentes y comisionistas que gestionaban sus intereses en negocios de ultramar. Es así como surge el conocido «factoring clásico o colonial» 🏛️.

Debido a la lentitud en las comunicaciones y el transporte, era crucial contar con estos agentes comerciales, quienes actuaban en nombre de los empresarios para almacenar mercancías, vender productos y realizar los cobros ⌛️. Su función era clave para quienes deseaban posicionar sus productos en mercados lejanos y poco conocidos.

Con el paso del tiempo, el Factoring evolucionó de forma natural. Hacia el siglo XVII, y en plena época colonial, se consolidó debido a los retos que enfrentaban los exportadores ingleses al vender manufacturas, especialmente textiles, a Estados Unidos 🇬🇷🇺🇸. La distancia, los costos de envío y la falta de información sobre los compradores dificultaban el proceso de cobro. Para enfrentar esta situación, los empresarios ingleses comenzaron a delegar las funciones de venta y cobro a agentes norteamericanos.

Gradualmente, estos agentes o «factores» asumieron el riesgo comercial y comenzaron a realizar adelantos financieros sobre las facturas ✉️. Este modelo permitió a los exportadores europeos vender a crédito en mercados nuevos sin temor a impagos, ya que los factores garantizaban el cobro y ofrecían liquidez inmediata ✨.

Con este avance, se inició una etapa de financiamiento a gran escala. Los factores comenzaron a agruparse en sociedades especializadas de Factoring, prestando servicios financieros a empresas exportadoras 💼.

La Revolución Industrial también fue un impulso clave en la expansión del Factoring. Los empresarios textiles recurrían a este mecanismo para obtener liquidez mediante el adelanto de sus facturas, lo que permitió inversiones en maquinaria, materia prima y mayor capacidad de producción ⚙️.

Ya en el siglo XX, el Factoring continuó su evolución gracias al crecimiento de la industria en Estados Unidos, antes y después de la Segunda Guerra Mundial ✈️. Desde entonces, esta forma de financiamiento ha mantenido un crecimiento constante del 8% anual, extendiéndose globalmente desde los años 60.

Actualmente, existen más de 2.000 firmas de Factoring en todo el mundo, atendiendo a cerca de 500.000 empresas 🌏. Se estima que se negocian más de 500 millones de facturas anualmente por un valor aproximado de 2.000 millones de dólares estadounidenses 💵.

Aunque Estados Unidos fue pionero en su implementación, hoy en día la mayor parte de las operaciones de Factoring se realizan en Europa 🇪🇺. A pesar de que predominan las operaciones domésticas, el Factoring internacional sigue ganando relevancia como una herramienta estratégica para exportadores e importadores que comercian mediante cuentas abiertas o documentos de pago en condiciones pactadas 🚀.

Historia del Factoring en Colombia

La historia del Factoring en Colombia, dentro del contexto de la industria financiera, tuvo su origen durante las décadas de los años 80 ⏲️. Este surgimiento impulsó una transformación importante en el sector, dando paso a sociedades mercantiles especializadas en el desarrollo de servicios de Factoring y otras modalidades de adelanto de facturas. Como resultado, se establecieron procesos sólidos para la gestión de clientes, la captación de capitales en los mercados financieros y la profesionalización del sector 💳.

Posteriormente, en el año 2008, Colombia consolidó este modelo a través de la Ley 1231 de 2008, conocida como la Ley de Factoring. Esta normativa unificó los criterios necesarios para que una factura pudiera ser considerada como título valor, impulsando además su uso como un mecanismo formal de financiación ✉️.

Para analizar la evolución del Factoring en Colombia, es esencial revisar la experiencia de empresas independientes del sector, las carteras colectivas de sociedades fiduciarias, y los descuentos de facturas gestionados por entidades de crédito. En este recorrido histórico, se buscará cuantificar los volúmenes, dinámicas y la importancia de estas prácticas dentro del panorama financiero nacional 📊.

En ese contexto, el término “mesa de dinero” comenzó a utilizarse con una connotación negativa. Hoy en día, se considera una expresión despectiva, usada para desvalorizar modelos de negocio no alineados con la regulación financiera vigente.

Originalmente, el concepto de “mesa de dinero” hacía referencia a espacios físicos dentro de las tesorerías de entidades financieras, donde se administraban operaciones específicas como la mesa de divisas, deuda pública o renta variable. En términos anglosajones, este tipo de estructuras se conocen como trading desks o trading systems. El término más apropiado en la actualidad podría ser “mesas de negociación”.

Esta denominación también se aplicó comercialmente a empresas que gestionaban inversiones de cartera sin supervisión de la Superintendencia Financiera. Estas organizaciones impulsaron modelos financieros prácticos y creativos, entre ellos el Factoring, logrando construir portafolios sólidos con medianas y grandes empresas. Su papel fue fundamental en el fortalecimiento de proyectos productivos y obras públicas que, de otro modo, no habrían obtenido financiación ✨.

No obstante, de forma paralela surgieron empresas con prácticas de alto riesgo, cuya operación fue cuestionada por exceder los mandatos legales o por la dudosa procedencia de sus recursos.

Además, la legislación vigente en ese momento no contemplaba muchas de las situaciones que hoy se encuentran reguladas. Entre los años 2000 y 2007, Colombia fue testigo de un auge especulativo, impulsado por factores como el incremento en los precios de las acciones (con el IGBC superando rentabilidades del 200% anual), la proliferación de cuentas de margen poco reguladas, el crecimiento del mercado Forex, y el desplazamiento de ejecutivos bursátiles hacia modelos financieros alternativos.

La ciudad de Cali, en particular, se convirtió en una plataforma activa para este tipo de negocios. Su cultura económica, más orientada al capital rentista que al empresarial, contribuyó a atraer inversionistas motivados por tasas de interés elevadas 🌟.

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